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Mitos del trato y preparación del pollo



La carne de pollo es simplemente una de las más consumidas en el mundo entero. A donde sea que vayas, encontrarás platillos típicos de cada país o región que incorporan pollo. Esta carne se impone con creces a la carne de puerco y de res, cuando hablamos de consumo. Y es que por lo menos en Estados Unidos el pollo supera por lo doble, la demanda de sus acérrimos rivales.

Entremos en contexto…

Con el auge de Internet, todo el mundo tiene una opinión y es libre de expresarla, ya que estamos en todo nuestro derecho de hacerlo. Sin embargo, esto da como resultado muchas veces, encontrarnos con falsa información que podemos llegar a creer. En Facebook y en páginas de blogs que surgen todos los días, podemos leer opiniones de personas que dicen ser expertos en nutrición y que envenenan al lector con ciertos datos, que no sabemos bien de donde sacan.

Es por eso que el día de hoy, queremos hablarte de esos mitos que la gente cree, cuando se habla de la preparación de esta deliciosa carne.

Presta mucha atención…

Debemos lavar la carne de pollo

Esta aseveración es un arma de dos filos y te diremos el porqué. Expertos recomiendan no lavar el pollo antes de cocinarlo, ya que este puede desprender bacterias que pueden infectar nuestra cocina, nuestros utensilios, superficies, etc. Al no limpiar constantemente nuestra cocina, la generación de bacterias podría convertirse en un gran problema. Por lo que su recomendación es: del empaque a la sartén.

Por otro lado, hay personas que llegan a comprar su pollo en mercados locales, en donde la propagación de insectos y bacterias está a la orden del día. En estos casos es cuando debemos hacer dos cosas: Lavar muy bien nuestro pollo, e inmediatamente desinfectar las áreas en donde han sido esparcidos sus jugos.

En todo caso nuestra recomendación es que no consumas pollo de dudosa procedencia.

La carne del pollo ha cambiado de rosada a blanca, está listo.

¿Eres de las personas que piensa que el pollo se ha cocinado cuando ha cambiado de color?

Permítenos decirte que esta es una forma de pensar bastante común, pero que no es del todo cierta. Expertos hacen referencia a que la única forma de comprobar si la carne de pollo está bien cocida o no, es con el uso de un termómetro.

Asegúrate de que tu termómetro marque 73-74 grados centígrados, para comprobar su cocción.

Necesito una freidora para hacer mis alitas

¿Tienes espacio en tu cocina para incluir una freidora? Muchas felicidades, algunos de nosotros no.

Y es que muchas personas creen que es imposible obtener alitas deliciosas y crujientes sin contar con una freidora. Nada más lejos de la realidad.

La carne de pollo es tan noble, que tan solo con poner esas alitas en el asador y sin la necesidad de marinar, puedes obtener grandes resultados. Solo necesitarás un poco de aceite de oliva y los condimentos necesarios, para obtener unas alitas dignas de cualquier cadena de prestigio.

Así que a poner en práctica estas recomendaciones y muy buen provecho.

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